PINEA: Una alianza para revalorizar el pino piñonero en Doñana y restaurar ecosistemas, aumentando su biodiversidad y resiliencia climática.

Ciencia, innovación y empresas se unen en un nuevo modelo de restauración colaborativa

La Fundación Plant-for-the-Planet España se une a un gran equipo de instituciones científicas y entidades colaboradoras para impulsar PINEA, un innovador proyecto que busca restaurar y mejorar la resiliencia del pino piñonero en el entorno de Doñana, uno de los espacios naturales más valiosos de Europa. La restauración se basa en un riguroso estudio del suelo y de las condiciones climáticas proyectadas a 50 años, lo que permite seleccionar las especies mejor adaptadas y asegurar ecosistemas más diversos y resilientes al cambio climático.

Seleccionado por la Fundación Biodiversidad dentro de la convocatoria de mejora ambiental y forestal en el área de influencia de Doñana, PINEA se desarrolla junto a la Fundación Ayesa (entidad coordinadora), el Centro de Ciencia y Tecnología Forestal de Cataluña (CTFC), la Fundación para la Investigación del Clima y la Universidad de Huelva, con el apoyo de empresas comprometidas con la recuperación de los ecosistemas.

Innovación aplicada a la restauración del bosque mediterráneo

El proyecto PINEA tiene como objetivo restaurar el pino piñonero (Pinus pinea L.), una especie emblemática del bosque mediterráneo, combinando conocimiento científico, tecnología forestal y acción en el territorio.
Se intervendrá en 20 parcelas del área de Doñana, aplicando técnicas innovadoras como la regeneración natural asistida, injertos selectivos y manejo adaptativo, para favorecer la recuperación de la biodiversidad y la productividad ecológica del bosque.

“Con PINEA queremos demostrar que la restauración forestal puede ser también una fuente de vida y conocimiento. No se trata solo de plantar, sino de regenerar ecosistemas que sean capaces de resistir los desafíos del cambio climático”, explica Óscar Pérula, director técnico de la Fundación Plant-for-the-Planet España.

Un esfuerzo colectivo por la biodiversidad

PINEA representa un modelo de cooperación entre ciencia, empresas y sociedad, donde cada actor aporta su experiencia para lograr un impacto duradero:

  • Las entidades científicas aportan la base técnica y la innovación.

  • Las empresas colaboradoras apoyan la financiación y la ejecución práctica.

  • La ciudadanía y las comunidades locales se involucran en la acción restauradora.

“La clave está en sumar conocimiento, compromiso y propósito común. Cada árbol plantado en Doñana es también una oportunidad para regenerar vínculos entre las personas y la naturaleza”, añade Pérula.

Además, el proyecto incorpora una fuerte dimensión social y de género. Los cursos de formación en el manejo e instalación de púas para el injertado de los pinos se dirigen prioritariamente a mujeres rurales, quienes serán también contratadas para realizar estos trabajos. Esta línea no solo fomenta la igualdad de oportunidades, sino que impulsa la formación y creación de empleo en el medio rural.

 

A largo plazo, el modelo se ampliará a jóvenes, técnicos y voluntariado, generando una red de personas capacitadas y comprometidas con la restauración ecológica y el futuro sostenible de Doñana.

Impacto esperado

  • 64 hectáreas restauradas y mejoradas en municipios del entorno de Doñana (Almonte y Moguer).

  • 20 parcelas forestales con manejo experimental y monitoreo adaptativo.

  • Creación de un modelo replicable de restauración climáticamente inteligente.

  • Integración de jóvenes, técnicos y voluntarios en las actividades de campo.

Estas acciones refuerzan la misión de Plant-for-the-Planet España: facilitar que jóvenes, empresas y ciudadanos actúen para devolver la vida a los bosques, promoviendo una transición ecológica basada en la acción y la colaboración.

Un paso más hacia un futuro regenerativo

Con proyectos como PINEA, la Fundación continúa expandiendo su impacto en la restauración de ecosistemas y en la educación ambiental de las nuevas generaciones.

En Doñana, esta alianza se convierte en un símbolo de esperanza: un bosque que vuelve a nacer gracias al compromiso compartido de quienes creen que la acción colectiva puede transformar el presente y el futuro del planeta.

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